Una noche, antes de bajar al centro de la ciudad de Santa Marta, comienza la batalla de mis pensamientos. Porque cualquier día de la semana tendría que hacer una vuelta al centro histórico. Tendría como dice uno en el lenguaje coloquial que: “salir hacer una vuelta”, y el dilema parte en: ¿qué hacer para poderme desplazar? Me bajo en una buseta o tomo mi vehículo particular (moto o carro)?.
Las dichosas vueltas que voy a hacer, y por la que me carcome toda una noche de pensamientos, y un desayuno por la mañana con mi esposa, antes de salir son; la primera, en la carrera 3ra con Calle 21 exactamente en el Parque de los Novios y la segunda en la Calle 14 con carrera 4ta explícitamente en la plaza de San Francisco.
Ahora bien, partamos de lo siguiente: Si me voy en transporte público, se me presentan estas dos situaciones; El transporte en bus me puede dejar una de las rutas en la bahía y la otra en la Carrera 5, esto me haría caminar 2 o 3 cuadras respectivamente, para llevar a cabo mi primera vuelta. De esta manera si me quiero desplazar para el segundo lugar donde tengo que ir, me tocaría caminar hasta la plaza de San Francisco y luego, al terminar, ponerme a pensar a cuál de las dos carreras, la 1ra o la 5ta me dirijo para tomar el transporte público y regresar a casa.
Por otro lado y para fortuna mía, tengo mi carro particular, entonces si me bajo en él tengo que pensar en estas nuevas opciones: Comencemos primero con la pregunta y cuestión más importante ¿Dónde podría parquear? Al ver las distancias, de los pocos parqueaderos que tengo con respecto a los sitios a los cuales debo ir, es otro dilema que me agota el pensamiento. Pero, siendo este el primero, debería pensar en el que sigue después y es que a cualquiera al que yo entre me generara un “costo” (que por cierto, de los más caros del país) en donde quiera dejar mi carro.
Hablando de los parqueaderos, la gran mayoría en Santa Marta, si es que se le puede llamar así a estos, porque todos son unos solares medio adecuados para este “negocio” viene a mi uno de los otros dilemas, y es el pensar en que si encontraré cupo o no, y además, si debo o toca dejar mis llaves, por aquello de que nunca hay cupos suficientes.
Entonces, planteada esta situación, a mí me gustaría saber, con qué fin a los alcaldes pasados y el actual, Carlos Caicedo, se está beneficiando a los ciudadanos del común, cuando no se puede utilizar el carro particular en la ciudad, y las condiciones de parqueadero no son las óptimas al momento de prestar su servicio. Al mismo tiempo, cuestiono porque algunas de las calles grandes de la ciudad está prohibido el parqueo, cuando sin ningún problema el espacio da para que haya un carro parqueado y un vehículo pueda pasar al lado sin incomodar al resto que se encuentren estacionados.
Es que es muy fácil decir, colocar y poner un prohibido parquear en cualquier esquina o media cuadra para que no se estacionen los carros, pero: ¿En qué está beneficiándose la ciudad? ¿Por qué no dejar parquear los vehículos en algunas de las calles del centro? Qué estamos ganando con tener un centro histórico, sin vehículos estacionados en sus calles? Cuando la gran mayoría de empresas, locales comerciales, bancos y oficinas principales, se están trasladando a otros puntos de la ciudad porque sus clientes no quieren enfrentarse a este DILEMA DE UN CIUDADANO SAMARIO DEL COMÚN.
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