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25 de noviembre de 2012

La Perla del Caribe, pide ayuda…

Una tarde después de estar acostado un tiempo en mi cama y pensando en aquellos paisajes únicos y mágicos que me brinda la vida a mi corta edad, quise saber la historia a través de los años sobre la playa y el mar, que por primera vez en mi vida pude conocer, y que no podría olvidar con el pasar del tiempo y en mi memoria recordar aquellos momentos que hoy guardo en mi cabeza al momento de conocer la bahía de Santa Marta.


Mientras el incandescente sol anuncia una tarde lluviosa, y azota con todo su resplandor el recuerdo del mar que reflejaba la belleza de la historia, la cultura y la naturaleza. Hoy muchos de sus habitantes, la observan con lamento al momento de saber que es considerada la bahía más linda de América, y se dan cuenta de que cada día más la van perdiendo por el descuido de unos pocos que solo quieren el poder.

Una historia sin igual acompañada paso a paso en el recorrido por ese camellón, en el que solo resta echar una mirada hacia el ayer y recordar lo importante que en su momento fue.Las estatuas representativas de los personajes más importantes que hicieron de Santa Marta una ciudad con reconocimiento, un puerto muy admirable y una marina poco beneficiosa son los aspectos que adornan esta costa, que día a día va desapareciendo su perfección para encontrar la ventaja de unos pocos y el infortunio de todos.

En mi primera indagación caminando me encontré con un par de señores, Enrique Aarón, quien en su rostro refleja la experiencia de la vida con 69 años, tras una ardua labor como agricultor y habitante de la ciudad de Santa Marta; quien además cuenta con alegría aquellos momentos que se le vienen a la memoria sobre la bahía que con su simplicidad y armonía era lo más bello que tenía su ciudad.

“Un lugar donde solo se respiraba tranquilidad y seguridad, que a pesar de su poca infraestructura y su abundante naturaleza, esta era las protagonista del pueblo que ha atraído al turismo durante muchos años“ afirmó.

Rafael Mozo comento al final de esta primera frase y dijo: “Yo recuerdo cuando era un pelao’ que en esa playa uno podía ir hasta el morro nadando, pero ahora eso no se puede hacer”, expresó Mozo, un hombre que con la resignación en sus ojos y su voz embargada por la tristeza hizo referencia a la época en la que la bahía era un espacio para todos.

Rafa, como le dicen sus amistades de confianza, a los 77 años de edad y unas manos que mostraban el sacrificio de un trabajo que lo llevó a cosechar éxitos laborales, comentó también: “en la actualidad hay un desconcierto total con la instalación de ese muelle, que se volvió el atracadero de las lanchas privadas de los magnates y ricos de esta ciudad, eso le ha quitado el panorama social y majestuosa belleza de la bahía a la familia samaria”.

“Ya casi es imposible bañarse en esa playa, a tal punto que Santa Marta era una ciudad en vía de desarrollo y ahora todas las aguas negras van a dar al mar, además que todos los pedacitos o el polvillo ese del carbón caen en ella, haciendo que la biodiversidad del mar se contamine y que esta se vaya acabando” Manifestó el viejo Rafa.

La samaria que contempla amaneceres resplandecientes y se despide con atardeceres mágicos, es la pobre ciudad que hoy en día está beneficiando a unos más que otros y que en el presente hace que llore el mar por el descuido que la está llevando a la extinción. 

Caminando un poco más a lo largo de este gran lugar y mirando a mi alrededor me di cuenta que había un hombre que decía haber nacido de la nieve, al cual le atribuye su apellido por esa razón, de nombre Manuel, perteneciente a los indígenas Tayronas ubicados en la Sierra Nevada de Santa Marta, junto con el Mamo y su acompañante, con firmeza dio su opinión sobre el estado actual de la bahía desde la perspectiva que tiene por sus creencias y pocas llegadas a este lugar cuando bajan de allá.

Este personaje, muy particular por cierto, con su atuendo emblemático de color blanco, como es de costumbre ver a los indígenas y su larga cabellera, afirmó: “los directos responsables que la bahía se encuentre como está, somos nosotros mismos por maltratar a la madre naturaleza, que es la gran dueña y señora de todo lo que existe sobre la tierra. Y que jamás le pedimos permiso para hacer las diferentes cosas que hacemos los hombres y siempre terminamos afectándola de una manera u otra”.


“Nosotros somos los hermanos mayores y ustedes los hermanos menores, que no comprenden el daño tan grande que se le está haciendo, esa es nuestra preocupación, porque nosotros bajamos caminando desde la Sierra Nevada para ver con gran emoción la naturaleza en su esplendor y lo que encontramos es que están contaminando la arena, el agua, los animales y todo su alrededor con tal de favorecerse económicamente” atestiguó Manuel Nieve.

Con angustia, este habitante de la Sierra Nevada, dice que el sol, el gran Dios está disgustado y que el mar se va a entrar a la ciudad el día menos pensado, alrededor de dos o tres años, para demostrar que los que destruyen la naturaleza vean las consecuencias de sus acciones y cuando quieran rescatarla y arreglar el daño, ya será demasiado tarde.

Algo que no se puede pasar por alto, es que no sólo la bahía es la víctima de la contaminación, del descuido y el abandono, sino también la prostitución y la drogadicción que se está viendo mucho en las horas de la noche en este hermoso lugar.

Estos son hechos lamentables que Arnulfo Berrio, un vendedor ambulante que relata con lástima lo que se vive todas las noches en esta playa: “Las niñas desde los 14 años están en la vida fácil en la ciudad, uno también ve a los indigentes pidiendo plata, muchas veces robando o sino viendo qué hacer con tal de conseguir la droga para poder trabarse… y la policía como siempre no hace nada al respecto y se hacen como siempre los de los oídos sordos, y a lo único que se dedican es a encarnizarse con todos nosotros los vendedores ambulantes, aludiendo que es espacio público y muchas veces llevándose toda la mercancía, algo que no está mal, sencillamente es nuestro rebusque y no somos ningunos delincuentes como a veces se nos trata”.

En medio de tantas situaciones, inconformidades y estas palabras que dan tristeza oír, a una persona que ha estado diez años de su vida dedicado a la venta ambulante en este sector de la ciudad, Arnulfo intenta hablar de ella con orgullo, se le ilumina la mirada, se pierde en el horizonte al referirse a la belleza de la “perla de América” como es conocida la bahía a nivel mundial. Pero de repente asiente la cabeza y con dolor dice que le quitaron la playa y la felicidad a este sitio único del que todos en esta tarde han hablado y han dado su punto de vista.

Con todo esto se demuestra que construyeron una marina en la que no solo se benefician los que tienen el poder de la ciudad, sino que poco a poco les han quitado la playa y también su única fuente de ingreso, los turistas… que para nadie ha sido un secreto y con el pasar del tiempo se está viendo que ya no quieren ir a la bahía, sino a otras playas en la ciudad porque no le encuentran la belleza que años atrás se le daba a este hermoso lugar.

Sin embargo, estas cuatro personas que comentaron un poco sobre el sitio más importante turísticamente hablando en la ciudad, a pesar de sus sentimientos encontrados y grandes recuerdos que les queda en sus mentes, guardan la esperanza que el nuevo Alcalde electo por los próximos años, Carlos Caicedo, rescate lo poco que le queda a la bahía más linda de América, hecho que todos los samarios esperan con gran ansiedad y mucha paciencia.

Agradecimientos a Catalina López.    

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