Una tarde después de estar acostado un tiempo en mi cama y
pensando en aquellos paisajes únicos y mágicos que me brinda la vida a mi corta
edad, quise saber la historia a través de los años sobre la playa y el mar, que
por primera vez en mi vida pude conocer, y que no podría olvidar con el pasar
del tiempo y en mi memoria recordar aquellos momentos que hoy guardo en mi cabeza
al momento de conocer la bahía de Santa Marta.
Mientras el incandescente sol anuncia una tarde lluviosa, y
azota con todo su resplandor el recuerdo del mar que reflejaba la belleza de la
historia, la cultura y la naturaleza. Hoy muchos de sus habitantes, la observan
con lamento al momento de saber que es considerada la bahía más linda de América,
y se dan cuenta de que cada día más la van perdiendo por el descuido de unos
pocos que solo quieren el poder.
Una historia sin igual acompañada paso a paso en el recorrido
por ese camellón, en el que solo resta echar una mirada hacia el ayer y
recordar lo importante que en su momento fue.Las estatuas representativas de
los personajes más importantes que hicieron de Santa Marta una ciudad con
reconocimiento, un puerto muy admirable y una marina poco beneficiosa son los
aspectos que adornan esta costa, que día a día va desapareciendo su perfección
para encontrar la ventaja de unos pocos y el infortunio de todos.
En mi primera indagación caminando me encontré con un par de
señores, Enrique Aarón, quien en su rostro refleja la experiencia de la vida
con 69 años, tras una ardua labor como agricultor y habitante de la ciudad de Santa
Marta; quien además cuenta con alegría aquellos momentos que se le vienen a la memoria
sobre la bahía que con su simplicidad y armonía era lo más bello que tenía
su ciudad.
“Un lugar donde solo se respiraba tranquilidad y seguridad,
que a pesar de su poca infraestructura y su abundante naturaleza, esta era las
protagonista del pueblo que ha atraído al turismo durante muchos años“ afirmó.
Rafael Mozo comento al final de esta primera frase y dijo: “Yo
recuerdo cuando era un pelao’ que en esa playa uno podía ir hasta el morro nadando,
pero ahora eso no se puede hacer”, expresó Mozo, un hombre que con la
resignación en sus ojos y su voz embargada por la tristeza hizo referencia
a la época en la que la bahía era un espacio para todos.
Rafa, como le dicen sus amistades de confianza, a los 77
años de edad y unas manos que mostraban el sacrificio de un trabajo que lo
llevó a cosechar éxitos laborales, comentó también: “en la actualidad hay un
desconcierto total con la instalación de ese muelle, que se volvió el
atracadero de las lanchas privadas de los magnates y ricos de esta ciudad, eso
le ha quitado el panorama social y majestuosa belleza de la bahía a la familia
samaria”.
“Ya casi es imposible bañarse en esa playa, a tal punto que
Santa Marta era una ciudad en vía de desarrollo y ahora todas las aguas negras
van a dar al mar, además que todos los pedacitos o el polvillo ese del carbón
caen en ella, haciendo que la biodiversidad del mar se contamine y que
esta se vaya acabando” Manifestó el viejo
Rafa.
La samaria que contempla amaneceres resplandecientes y se
despide con atardeceres mágicos, es la pobre ciudad que hoy en día está
beneficiando a unos más que otros y que en el presente hace que llore el mar
por el descuido que la está llevando a la extinción.
Caminando un poco más a lo largo de este gran lugar y
mirando a mi alrededor me di cuenta que había un hombre que decía haber nacido
de la nieve, al cual le atribuye su apellido por esa razón, de nombre Manuel,
perteneciente a los indígenas Tayronas ubicados en la Sierra Nevada de Santa
Marta, junto con el Mamo y su acompañante, con firmeza dio su opinión sobre el
estado actual de la bahía desde la perspectiva que tiene por sus creencias y
pocas llegadas a este lugar cuando bajan de allá.
Este personaje, muy particular por cierto, con su atuendo emblemático de color blanco, como es de costumbre ver a los indígenas y su
larga cabellera, afirmó: “los directos responsables que la bahía se
encuentre como está, somos nosotros mismos por maltratar a la madre naturaleza,
que es la gran dueña y señora de todo lo que existe sobre la tierra. Y que
jamás le pedimos permiso para hacer las diferentes cosas que hacemos los
hombres y siempre terminamos afectándola de una manera u otra”.
“Nosotros somos los hermanos mayores y ustedes los hermanos
menores, que no comprenden el daño tan grande que se le está haciendo, esa es
nuestra preocupación, porque nosotros bajamos caminando desde la Sierra Nevada
para ver con gran emoción la naturaleza en su esplendor y lo que encontramos es
que están contaminando la arena, el agua, los animales y todo su alrededor con
tal de favorecerse económicamente” atestiguó Manuel Nieve.
Con angustia, este habitante de la Sierra Nevada, dice que
el sol, el gran Dios está disgustado y que el mar se va a entrar a la ciudad el
día menos pensado, alrededor de dos o tres años, para demostrar que los que
destruyen la naturaleza vean las consecuencias de sus acciones y cuando quieran
rescatarla y arreglar el daño, ya será demasiado tarde.
Algo que no se puede pasar por alto, es que no sólo la bahía
es la víctima de la contaminación, del descuido y el abandono, sino también la prostitución y la drogadicción que se está viendo mucho en las horas de
la noche en este hermoso lugar.
Estos son hechos lamentables que Arnulfo Berrio, un vendedor
ambulante que relata con lástima lo que se vive todas las noches en esta playa:
“Las niñas desde los 14 años están en la vida fácil en la ciudad, uno
también ve a los indigentes pidiendo plata, muchas veces robando o sino viendo qué
hacer con tal de conseguir la droga para poder trabarse… y la policía como
siempre no hace nada al respecto y se hacen como siempre los de los oídos
sordos, y a lo único que se dedican es a encarnizarse con todos nosotros los
vendedores ambulantes, aludiendo que es espacio público y muchas veces
llevándose toda la mercancía, algo que no está mal, sencillamente es nuestro rebusque y no somos ningunos delincuentes como a veces se nos trata”.
En medio de tantas situaciones, inconformidades y estas
palabras que dan tristeza oír, a una persona que ha estado diez años de su
vida dedicado a la venta ambulante en este sector de la ciudad, Arnulfo intenta
hablar de ella con orgullo, se le ilumina la mirada, se pierde en el
horizonte al referirse a la belleza de la “perla de América” como es conocida
la bahía a nivel mundial. Pero de repente asiente la cabeza y con dolor dice
que le quitaron la playa y la felicidad a este sitio único del que todos en esta
tarde han hablado y han dado su punto de vista.
Con todo esto se demuestra que construyeron
una marina en la que no solo se benefician los que tienen el poder de la
ciudad, sino que poco a poco les han quitado la playa y también su única fuente
de ingreso, los turistas… que para nadie ha sido un secreto y con el pasar del
tiempo se está viendo que ya no quieren ir a la bahía, sino a otras playas en
la ciudad porque no le encuentran la belleza que años atrás se le daba a este
hermoso lugar.
Sin embargo, estas cuatro personas que comentaron un poco
sobre el sitio más importante turísticamente hablando en la ciudad, a pesar de
sus sentimientos encontrados y grandes recuerdos que les queda en sus mentes, guardan la esperanza que el nuevo Alcalde electo por los próximos años,
Carlos Caicedo, rescate lo poco que le queda a la bahía más linda de América,
hecho que todos los samarios esperan con gran ansiedad y mucha paciencia.
Agradecimientos a Catalina López.
Agradecimientos a Catalina López.



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