Hablar
de Peste nos hace preguntar si ¿En realidad hemos sufrido alguna en nuestro
país, Colombia, durante algún tiempo? Porque Albert Camus, en su cronológica
historia nos muestra como una población se ve afectada, queda paralizada por
una epidemia y al final después de tantos problemas quedan libres de esta
enfermedad.
Esto
me recuerda a un comentario muy acertado que hizo un compañero en clase, esta
historia es muy parecida al desarrollo de la película: ‘The Simpsons’. Aunque
no tenga el mismo tema en cuanto a las ratas y a ese virus que acaba a la gente
dentro de una misma ciudad pero, el encapsulamiento por parte de las
autoridades con el mundo exterior y el contagio a las demás ciudades que están
a su alrededor me hace recordarla de cierto modo. Aquí se viven, comparten y
narran los mismos sentimientos que la historia de la Peste; hay desesperación,
angustia, desconcierto, temor, tristeza y por supuesto una intriga gigante sin
saber lo que pueda pasar en la ciudad de Orán, porque la alegría y la
tranquilidad de un pueblo se ve afectada con la aparición de estas ratas
muertas, su enfermedad y el simple hecho de no saber a qué virus se enfrentan.
Pese
a los múltiples intentos que están haciendo un periodista y un médico por
encontrar la raíz del problema, aun después de haber pasado ya casi un mes, no
se encuentra la causa y mucho menos la cura contra a esta epidemia que todos
los días arroja más muertos a la lista de la ciudad. Ya se ve el comercio
afectado, las calles, la movilidad en la ciudad, las personas sin control de si
misma y comienza la desesperación por querer salir de ese lugar, de recuperarse
y por supuesto de no enfrentarse a la muerte que puede acabar con ellos ni un
día más.
Cabe
resaltar que, los acontecimientos que han sucedido en nuestro país son algo
similares, en Colombia hemos venido manejando una “Peste” por más de 50 años: el conflicto armado interno. Nuestro
país no ha superado, intentado y mucho menos logrado con todos los procesos de
paz este cierre de conflicto, y hasta ahora se empiezan a ver acercamientos
entre las partes del gobierno y la guerrilla para buscar una solución pacífica,
equitativa y tranquila sobre los ideales y propósitos de estos grupos
insurgentes en nuestra sociedad. Por estas razones la pregunta hasta ahora sin llegar
a una conclusión es: ¿hasta cuándo vamos a seguir sufriendo en nuestro país con
tanta violencia por parte de los grupos armados ilegales? ¿Tendremos que seguir
como Albert Camus dentro de una Peste? Creo que es hora de que así como en la
historia del libro esa enfermedad acabo, algún día llegue a un punto final esta
situación que padecemos hace mucho tiempo. Ojalá y así como los ciudadanos que
planteaba el libro después de tener tanta fe, esperanza y anhelo, logremos un
acuerdo definitivo para llegar a esa tranquilidad y alegría que solamente nos
brinda la paz en nuestro país y que Albert Camus expresa cuando superó esta
epidemia.
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