Hablar de Miguel de
Cervantes Saavedra, me recuerda siempre
al mejor libro que tiene la literatura mundial y es Don Quijote de la Mancha, título
que le han dado todos los expertos en literatura y que por lo general es
grueso, amplio en su texto y muy largo de leer en cualquiera de las versiones
que existan de este en el mundo.
Por eso, acordarme de él,
hace que entre en risas, me hace tener recuerdos de años atrás en los que no
podía ni oírlo, ni mirarlo, porque mi cuerpo entraba en pánico por el simple
hecho que es un libro muy extenso y sólo se sabe cuándo se
empieza pero no cuando se termina.
empieza pero no cuando se termina.
Ahora bien, todo este tipo
de sensaciones que me producía quedaron atrás. Hoy en día, he aprendido a
leerlo y gozar con él, me hace pensar en esos años desperdiciados de mi vida
cuando siempre por algún motivo o circunstancia tenía que leerlo, a como diera
lugar. Y que por la fobia, si se le puede llamar así, no quise hacerlo, porque
en su momento no me gustaba y me daba miedo con solamente abrir una página e
intentar comenzar.
Esta miedo, de la cual
hablo, siempre me esperaba cada vez que iba a comenzar el texto, al abrir la
primera página y encontrarme con la biografía de cervantes, que ya he leído
bastante, y seguir con el primer capítulo donde comienza: “en un lugar de la Mancha, de cuyo
nombre no quiero acordarme, no hace mucho tiempo vivía un hidalgo…” y
saber que no entendía nada de lo que me hablaba, me desmotivaba y me hacia
sentir muy extraño, por lo que la única salida que encontraba era cerrar este
libro y dejarlo allí; sin saber que tarde o temprano en mi vida lo iba a
terminar leyendo.
No es fácil, no es muy
explícito, no es muy entendible y mucho menos muy común leer este tipo de historias
que manejan un lenguaje muy antiguo, coloquial y con un alto nivel de
complejidad en los términos y palabras, entonces es muy particular comenzar a
tener esa sensación de no saber nada de lo que el texto está tocando y hace que
las personas no encuentren un sentido a una historia tan importante y maravillosa
como lo es Don Quijote de la Mancha.
Después de tantos años,
habiendo intentado más o menos cuatro veces hacerlo, pude lograrlo con la ayuda
necesaria. Mi profesora de Plan Lector en la universidad me ayudó después de
tantos intentos por querer llegar a vencer este miedo. El haberlo comenzado a
leer, y hoy en día recordar que en compañía de mis compañeros y de mi maestra, a
quien admiro por su paciencia, logré llegar a terminar el primer libro en
conjunto con todos los estudiantes de mi clase. Me toca reconocer que este
libro, a pesar de sus historias y de lo que le sucede al gran Hidalgo Don
Quijote, nos muestra en su lenguaje la cotidianidad que vive el ser humano.
En parte, las historias
plasmadas y la vida por la que pasa Don Quijote y Sancho Panza, hace mucha
referencia a todos los instantes en la vida que un ser humano puede vivir.
Basta solamente con analizar lo que dice el texto y hacer un paralelo con la
vida diaria de uno mismo, y encontrar tantas cosas en común como para examinar
lo que sucede en nuestro entorno y encontrar que no estaba loco, que por el contrario,
afirmaba que la vida no era fácil, que todos tenemos miedos y que por más duro
que fuese el camino, algún día llegaría la victoria y la satisfacción de vencer
todos esos “no” que la vida nos pone
y lograr siempre llegar a la meta.